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Hablamos
Cuando Nuestra Boca Calla
Hace tiempo, varios responsables de la empresa en donde yo trabajaba, me
comentaban que yo tenía dotes para desarrollar tareas comerciales. La
verdad, es que yo no veía cómo podían decir eso, porque la verdad es que
a mi me parecía un tema muy difícil y creía no estar preparada.
Pero tanto se habló de ello, que al final me vi en el departamento
comercial. Al principio, lo pasé regular (esto para intentar ser
positiva), me costaba relacionarme con las personas e intentar
convencerlas, de qué los servicios que les ofrecía eran, lo que ellos
necesitaban.
Os cuento esto, porque al final, me metí en un curso de Técnicas de
Ventas para intentar hacer mejor mi trabajo, y esto para mi, fue toda
una experiencia maravillosa, que me ayudó a descubrir muchas cosas, una
de ellas, el mágico mundo del lenguaje del cuerpo.
Tanto me entusiasmó que quise aprender más y empezar a investigar sobre
este tema.
Yo no entendía por qué algunas relaciones eran facilísimas y otras, eran
tan complicadas. Por qué en algunas reuniones me sentía cómoda y en
otras, en cambio, me sentía fatal y hasta insignificante. Pero cuando
comencé a conocer e investigar más, sobre el lenguaje del cuerpo empecé
a descubrir muchas cosas que antes, no entendía.
Una de ellas fue, que la comunicación humana se efectúa más mediante
gestos, posturas, posiciones y distancias, que por cualquier otro
método. A partir de aquí, empecé a comprender por qué en algunas
ocasiones me sentía bien con una persona y en otras, me hubiera gustado
desaparecer.
No te ha pasado en ocasiones, qué acabas de conocer a una persona y casi
sin mediar una sola palabra, esa persona no te cae bien. Pues en esto,
tiene mucho que ver el lenguaje del cuerpo. La forma en la que te saluda
o te da la mano, el modo de acercarse a ti, la mirada o el tono de voz,
es visualizado por tu mente y sin que se haya dicho nada, tu ya te has
hecho una imagen preliminar de la persona o te condiciona, en la forma
en la que te vas a relacionar con ella.
Creo que un aspecto muy importante en el cuidado y atención de la imagen
personal, se encuentra, en prestar atención al lenguaje del cuerpo.
Conocerlo y usarlo de forma adecuada, te ayudará a conectar mejor con
las personas con las que te relacionas, a encontrar puntos de empatía
con ellas y a mejorar tu comunicación.
En muchas ocasiones se habla que hay personas más intuitivas o que
tienen más desarrollada su percepción. Desde un punto de vista técnico,
nos estamos refiriendo a la capacidad para leer los mensajes no verbales
de otra persona, llevándolas a comparación con las señales verbales.
Ahora imagina que estás dando una conferencia, has comenzado a hablar
del tema, que además te has preparado con mucha ilusión y observas en el
auditorio, que las personas están inclinadas y echadas hacia atrás en
sus asientos, la barbilla está baja y los brazos los tienen cruzados.
Nadie ha dicho a esta personas que hagan esto, pero sin embargo, lo
hacen. A poco que intuyas, habrás comprendido que estas personas no se
están interesando para nada en tu conferencia y habrás de dar un golpe
de efecto para cambiar su actitud. A lo mejor, deberás cambiar tu tono
de voz o simplemente, sacarles de esa posición, pero lo que está claro,
es que si quieres triunfar, deberás observar estas señales y modificar
esa postura.
Una cuestión a tener en cuenta, es que los gestos no pueden analizarse
de forma aislada y que debe “leerse” dentro de un conjunto global. Como
cualquier otro lenguaje, el del cuerpo tiene también palabras, frases y
puntuación. Cada gesto es una palabra y ésta, puede tener varios
significados. Sólo cuando la analizas dentro de una frase, sabrás el
significado correcto. Pues el lenguaje de los gestos es igual, debes
analizar todo, qué está diciendo de palabra la persona y cómo, se está
manifestando su cuerpo.
Así, por ejemplo, nos podemos encontrar diferentes significados en la
mirada, que combinada con otras partes de la cara y el cuerpo expresan
cosas diferentes.
La mirada de negocios se produce cuando una persona dirige sus ojos
formando un rectángulo imaginario entre la frente y los ojos de su
interlocutor.
La mirada social es aquella que se produce cuando ese rectángulo
imaginario desciende hacia la boca.
La mirada íntima es la recorre los ojos, pasando por la boca y el
mentón, para después dirigirse a otras partes del cuerpo.
La mirada de reojo, aquí es donde se usa la combinación de los ojos con
otras partes de la cara, como las cejas o la boca. Esta puede transmitir
interés u hostilidad a la otra persona. Así, cuando combinas la
elevación de las cejas o una sonrisa y los ojos, estarás comunicando
interés. En el caso contrario, las cejas fruncidas o hacia abajo, con
las comisuras de la boca también bajas, estarás comunicando a la otra
persona una actitud crítica, rechazo u hostilidad.
Para que veas que todo va en sintonía con tus sentimientos, vamos a
expresar hostilidad. Vete a un espejo, pon una enorme sonrisa en tu cara
e intentan fruncir los ojos para demostrarte hostilidad, ¿a qué no
puedes? ¿a que tu sonrisa desaparece?. Prueba lo contrario y verás que
tampoco. Tu cuerpo expresa con gestos, precisamente lo que siente. Ahora
combina estos gestos con palabras, sigue en el espejo, pon una gran
sonrisa y empieza a decir cosas que expresen crítica y hostilidad, como:
te odio, no te aguanto, etc...., ¿a que esta vez si has podido mantener
la sonrisa y decir esas cosas?. Al contrario, igual. Eso demuestra, que
lo en un momento determinado decimos, puede no ir unido a lo que
sentimos y entonces, nuestro cuerpo expresar cosas contrarias a las
habladas.
Veamos ahora otro gesto, que habitualmente usamos, como es, el saludo a
través del apretón de manos. Este nos dice muchas cosas de la persona
que nos saluda, al igual, que dice mucho de nosotros. La forma de
hacerlo es estrecharse las palmas y sacudirlas.
Lo que se transmite con este gesto se hace de forma inconsciente, pero
con la práctica, tu puedes modificar el gesto y decir aquello que
quieres. Veamos ahora la forma en que se realiza este gesto y sus
significados.
Acabas de conocer a una persona y os estrecháis la mano. Una persona
dominante, cuando vaya a realizar este gesto, intentará colocar la mano
para situarla por encima de la tuya, dejando tu palma de la mano hacia
arriba y demostrando así, su superioridad. Al contrario, una persona que
te saluda y coloca la palma hacia arriba, dejando la tuya hacia abajo,
denota sumisión, pero también, puede significar que te cede el control
de una situación o hacerte sentir bien. La posición correcta, de
igualdad, es en la que ambas estrechan sus manos y las palmas
entrecruzadas, quedan perpendiculares al suelo.
También nos podemos encontrar con el triturador de manos, contra esto no
podemos hacer nada, estas personas nos están intentado transmitir su
rudeza y que son muy agresivos y dominantes, aunque como he contado
anteriormente, debemos analizar luego el resto de su cuerpo y el qué nos
dice, porque a lo mejor está intentado enmascarar un gran complejo de
inferioridad. Luego, tenemos también el saludo tipo anguila, que es, el
que se produce cuando una persona nos da su mano y ésta, se nos escapa,
está blanda, sin vida. Esta forma de saludar produce mucho rechazo. Y
por último, el saludo tipo guante, que consiste en el apretón de manos
tradicional, al que se suma, la otra, para envolver totalmente la mano
del saludado. El iniciador de este saludo quiere dar la impresión de que
es una persona honesta y digna de confianza, pero si el receptor no
conoce mucho a esta persona, puede producir el efecto contrario y puede
generar desconfianza. A este tipo de saludo, también se le suele llamar
“apretón de manos del político”.
Muchas veces, sé es consciente de cómo se saluda, por eso es interesante
preguntar a nuestros amigos para que nos digan de qué forma lo hacemos,
y así hacerlo de la manera más conveniente.
Conocer el lenguaje del cuerpo, te permitirá leer el pensamiento de
otras personas y te ayudará a conectar con ellas. Controlarlo, mejorará
tu seguridad y expresarás sólo aquello quieres decir, de palabra y de
hecho. Esto no significa que pierdas tu naturalidad, sino que hagas y
digas las cosas de la forma más conveniente, dependiendo de la
situación.
Por Lola García Gómez.
dgarcia@solucioneseficaces.com
Directora de Soluciones Eficaces, S.L.
www.solucioneseficaces.com y
Presidenta de AMECHE
www.redempresarias.com |